Con apenas 18 años, un alumno rosarino llevó a la Argentina al podio mundial de Química

En diálogo con Mitre Resistencia, Valentino Formaggini describió el riguroso camino que recorrió desde las aulas del Instituto Politécnico hasta la competencia internacional en Uzbekistán. El joven reveló los pormenores de un certamen que puso a prueba su resistencia bajo condiciones extremas de aislamiento.
28 de julio 2026, 9:21hs

La educación argentina volvió a brillar en el escenario internacional gracias al esfuerzo y la capacidad de sus jóvenes estudiantes. En una entrevista con Mitre Resistencia, el medallista y alumno del Instituto Politecnico Rosario, Valentino Formaggini, relató su camino hacia el éxito: "Empecé haciendo olimpiadas por mis amigos, me anoté en las primeras instancias que se rinden allá en Rosario y después clasifiqué al Nacional que es en Córdoba; ahí conseguí una medalla de oro". Tras superar una exigente preselección nacional en la Universidad de Buenos Aires, el estudiante destacó el logro colectivo alcanzado en Uzbekistan: "Fuimos los cuatro chicos y conseguimos cuatro medallas de bronce; estamos muy contentos".

La competencia mundial impuso desafíos técnicos extremos que pusieron a prueba el límite intelectual de los participantes bajo un estricto régimen de concentración. Sobre la dificultad de las evaluaciones y la prohibición de utilizar dispositivos electrónicos, Formaggini explicó: "El lunes rendimos el experimental y el miércoles rendimos el teórico; del sábado al miércoles no tenés celular, no tenés nada". El joven describió la magnitud del desafío teórico que debieron resolver en apenas cinco horas: "Es larguísima la prueba, suele tener como 100 páginas. Muchas cosas se dejan en blanco porque no se puede en el momento, te explota la cabeza".

A pesar de la intensidad del certamen, el representante rosarino enfatizó la importancia del acompañamiento docente para alcanzar un nivel de excelencia competitiva. Respecto al entrenamiento recibido en la Facultad de Ciencias Exactas, el alumno señaló: "Los profes de la UBA son unos genios, le ponen mucha garra y te nivelan, te tiran todo el equipo para arriba". Con el objetivo cumplido y la mirada puesta en el futuro, el estudiante confirmó su vocación tras esta experiencia histórica: "Primero tengo que terminar la secundaria y quiero estudiar química en la Universidad de Rosario".

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