Con una mirada centrada en la empatía, Mariana explicó que el consumo suele llegar para "tapar otra cosa" y que es vital visibilizar esta problemática como una cuestión de salud mental que requiere contención, seguridad y, sobre todo, una red de apoyo sólida.
Uno de los pilares de su enfoque es la gestión de las emociones y la necesidad crítica de detener la vorágine diaria en un mundo marcado por la inmediatez. Según la especialista, la sobreexigencia actual hace que las personas olviden registrarse a sí mismas e incluso a los demás. "Como sociedad nos falta escucharnos más, mirarnos, detenernos. Las pausas son necesarias", sentenció al resaltar que el mal manejo del estrés y la ansiedad son muchas veces la raíz de decisiones de consumo.
Para la joven psicóloga, el trabajo con la familia es fundamental, pero debe partir de la sanación del vínculo individual, para poder sostener límites saludables. Subrayó que, ante cualquier vacío interno, el autoconocimiento es la herramienta de prevención más potente: "El vínculo más importante que tenemos es el vínculo con nosotros mismos, porque de ahí depende; si no estoy bien conmigo mismo, no puedo estar bien con el otro".
Finalmente, Mariana promueve la prevención mediante espacios psicoeducativos y herramientas lúdicas que ayuden a reconstruir el diálogo "cara a cara", como las actividades que realizará en la Bienal 2026. Su mensaje para quienes atraviesan un momento difícil o de incertidumbre es claro y esperanzador: "Es cuestión de pedir ayuda, de poder hacer las preguntas necesarias y no dejar esa búsqueda", aseguró, invitando a la comunidad a fortalecer las redes de contención.





