Varios barrios de Resistencia atravesaron un fin de semana crítico por la falta de agua potable, situación que generó malestar en miles de usuarios de diversas zonas.
Los problemas comenzaron el pasado martes con la rotura de un acueducto clave de medio siglo de antigüedad en Barranqueras y se agravaron el sábado con la falla de una bomba en la cisterna de Villa Monona. "La demora se debió a que es un caño que tiene un poco más de 50 años", explicó Roa sobre la complejidad de las reparaciones iniciales que impidieron normalizar el flujo a tiempo.
La salida de servicio de esa maquinaria limitó severamente la capacidad de transporte de agua hacia la capital provincial para evitar desbordes en la red. El funcionario fue categórico al describir la restricción operativa actual: "Yo en producción no puedo mandar el mismo caudal de agua que mando porque o si no me entra a rebalsar la cisterna de Villa Monona".
A los fallos mecánicos se sumaron actos delictivos y un insólito incidente con un roedor que afectó los tableros eléctricos de la planta de producción. "Hoy a las 4 de la mañana, ahora sí, una rata de cuatro patas en el muelle entró al tablero de control e hizo cortocircuito", relató Roa, sumando este hecho al intento de robo de cobre ocurrido el domingo por parte de un intruso.
Finalmente, el vocal desmintió categóricamente los rumores sobre la falta de insumos químicos para potabilizar, calificándolos como una "mentira terrible". Según estimó, el servicio en las cisternas Central y Sur se normalizaría hacia el mediodía, mientras que para Barranqueras y Vilelas la solución definitiva llegaría "Dios mediante para las últimas horas de la tarde".
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