Diego Santilli asumió formalmente como el nuevo jefe de Gabinete tras una reunión clave en la Quinta de Olivos con el presidente Javier Milei. "Me llamó a las siete de la tarde, estuvimos charlando una hora y me pidió que fuera jefe de Gabinete", relató el flamante ministro sobre el momento de su designación.
Respecto al pedido específico del mandatario, Santilli subrayó que la instrucción fue mantener el ritmo de las transformaciones actuales. "El presidente me pidió que sigamos para adelante, es el gobierno más reformista de la historia de Argentina", afirmó el entrevistado, quien además se mostró convencido de que, bajo esta conducción, el país podrá "crecer 20 o 30 años consecutivamente". Para Santilli, la clave del éxito reside en la convicción y la contundencia de las decisiones económicas.
En cuanto a la estrategia política y el vínculo con la oposición, Santilli marcó una posición pragmática alejada de las discusiones vacías. "Dialogar por dialogar no sirve. Hay que dialogar con un objetivo y ese objetivo son las reformas", sentenció de manera tajante. Según explicó, su gestión se enfocará en coordinar a los ministros y consolidar los cambios legislativos en el Parlamento, siempre bajo los conceptos de libertad y respeto a la propiedad privada trazados por Milei.
Sobre su relación con el PRO, Santilli confirmó que mantuvo conversaciones con Mauricio Macri antes de llegar a Olivos, aunque aclaró que la propuesta formal llegó después. "Hablé con Mauricio Macri, yo no había hablado con el presidente todavía hasta las siete y cuarto de la tarde", puntualizó para despejar dudas sobre la cronología de su nombramiento. Asimismo, destacó que mantiene un diálogo fluido con figuras como Cristian Ritondo para acompañar las reformas del Ejecutivo.
Finalmente, el nuevo jefe de Gabinete destacó el potencial de sectores estratégicos como la minería y la energía para sacar al país adelante. Comparó la situación local con la de países vecinos para enfatizar la necesidad de estabilidad económica y regímenes de inversión sólidos. "Brasil producía lo mismo que nosotros en los 90 y hoy produce 3 millones de barriles, nos habíamos quedado atrás", concluyó Santilli, reafirmando que su objetivo será fortalecer el camino ya iniciado por la gestión presidencial.





