El vehículo, que provenía de Paraguay con destino final hacia Chile, transportaba una carga récord para la región: 1.100 litros de éxtasis líquido (MDMA) ocultos en su estructura.
El éxito del procedimiento se debió a datos estratégicos aportados por la Unidad de Inteligencia Criminal "Chaco", que alertó sobre un circuito de tráfico que ingresaba al país por Formosa y planeaba salir por Mendoza. Gracias a esta información, las autoridades dispusieron un operativo cerrojo bajo la supervisión del Juzgado Federal de Villa María, localizando el transporte en una estación de servicio de la ciudad de Villa Nueva.
Durante la requisa minuciosa, los gendarmes descubrieron que la organización criminal utilizaba tanques de combustible adulterados para esconder el estupefaciente. Los efectivos detectaron que uno de los tanques estaba desconectado del motor y contenía un fluido extraño; tras realizar pruebas químicas, se confirmó que el vehículo poseía dos compartimientos llenos de MDMA líquido.
Para validar la naturaleza de la carga, se requirió la colaboración de especialistas de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), quienes mediante un test avanzado ratificaron la pureza de la droga. Además de los 1.100 litros de éxtasis, la Justicia ordenó incautar el cargamento que servía de cobertura: casi 28.000 kilogramos de harina de girasol que se encontraban en el semirremolque.
Este operativo representó un triunfo de la cooperación internacional, involucrando el cruce de información en tiempo real entre la Gendarmería Nacional y la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) de Paraguay. Las fuerzas de seguridad procedieron al secuestro total del estupefaciente y del camión, mientras se analizan los documentos hallados en la cabina para desarticular a la organización transnacional.





