A los 68 años y tras permanecer varios días en terapia intensiva, la artista cuya voz habitó miles de hogares dejó un vacío incalculable en la cultura sonora del país. Sus restos serán despedidos en la Casa Marchitto, en la Ciudad de Buenos Aires.
Desde la década de los 90, Monteleone se convirtió en una presencia constante en la vida cotidiana a través de las líneas 110 y 113. Frases grabadas en la memoria colectiva como “el número solicitado no corresponde a un abonado en servicio” o advertencias sobre la congestión de las líneas fueron su sello distintivo. Para ella, poner la voz era "la cara de la empresa" y una forma de dejar una firma personal imborrable en el sistema.
Uno de sus desafíos más impresionantes fue grabar la guía telefónica completa de Argentina en 1988, una tarea que le demandó casi dos años de trabajo intensivo. Esta labor titánica consistió en procesar 214 mil archivos de texto, grabando nombres, números y comercios durante ocho horas diarias. La exigencia fue tal que llegó a soñar con números y a perder peso por el agotamiento, lo que incluso la llevó a gestionar un lugar en el Libro Guinness.
Más allá de la telefonía, fue una figura central de la radio, compartiendo micrófonos con leyendas como Héctor Larrea y siendo la voz oficial del contestador del Club Atlético Boca Juniors por más de una década. Ganadora de un premio Martín Fierro y distinguida como Personalidad Destacada de la Cultura, supo transformar su talento en una marca registrada que acompañaba a millones desde la intimidad de un auricular.
Su partida conmociona a un público que, aunque a veces bromeaba con "insultarla" ante una línea caída, siempre reconoció la calidez de su tono. Tras superar golpes personales como la muerte de su esposo Roberto en 2004, se mantuvo activa gracias al apoyo de su hija Malena y su pasión por la locución. Hoy, la voz que pedía "deje su mensaje después de la señal" se despide, dejando una impronta que, como ella misma decía, no se paga con nada.





