Durante la entrevista, subrayó que el problema no afecta solo al individuo, sino que es una crisis que involucra a todo el entorno: "La adicción no es solamente un problema de la persona que consume, sino que también es un problema de la familia y, claramente, de la sociedad".
Frette, quien dirige la Fundación CEF, hizo especial hincapié en que el conocimiento es la herramienta fundamental para el abordaje de esta problemática. Bajo su lema de cabecera, "formación es prevención", el experto explicó que entender cómo funcionan los vínculos y el sufrimiento humano permite acompañar mejor a quienes atraviesan este dolor. Según el especialista, estar informados ayuda a derribar prejuicios y a evitar el error de juzgar sin conocer la historia detrás de cada sujeto.
Uno de los puntos más críticos tratados fue la invisibilización de la adicción en las mujeres, quienes suelen consumir de forma más solitaria y enfrentan mayores barreras sociales para acceder a tratamientos. Frette advirtió que la falta de espacios específicos que permitan la permanencia con hijos dificulta gravemente su recuperación. "La mujer se va a ver muchas veces obligada a dejar el tratamiento para poder sostener a la familia", señaló, haciendo un llamado de atención sobre la vulnerabilidad extrema que atraviesa este sector.
Respecto al rol de los seres queridos, el psicólogo social destacó la importancia de establecer límites claros y acuerdos de convivencia que no se rompan bajo ninguna circunstancia. Para Frette, la familia puede ser un obstáculo, pero también es el puerto primordial para sanar si se recupera el diálogo sincero en la mesa. "Respetar los acuerdos es muy difícil porque generalmente hay resistencias y desconfianzas, pero sin límites no podemos", afirmó sobre la necesidad de una comunicación coherente.
Finalmente, Carlos dejó un mensaje de esperanza, recordando que el proceso de rehabilitación no es inmediato y requiere de un abordaje interdisciplinario que trabaje lo neurológico, lo psicológico y lo social. Frette concluyó que, aunque el camino es arduo, la transformación profunda es posible: "Se puede salir, pero no de cualquier manera, hay que buscar espacios que fortalezcan la comunicación y el trato amoroso".





