El acusado negó rotundamente su participación en el brutal triple asesinato de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez, aunque admitió conocer a dos de las víctimas.
Durante su testimonio, Valverde relató que ingresó de forma ilegal a la Argentina en octubre de 2024 desde Bolivia, atraído por la cultura local y la figura de Lionel Messi. Tras asentarse en el barrio Zabaleta y trabajar como vendedor ambulante, comenzó a desempeñarse como ayudante de Miguel Ángel Villanueva, otro de los acusados, a quien ya conocía de su ciudad natal en Perú.
Respecto al día de los crímenes, el 19 de septiembre, "Pequeño J" sostuvo una versión exculpatoria: afirmó que esa noche se encontraba en su casa jugando al "Street Fighter" y comiendo pollo antes de irse a dormir. Según su relato, se enteró del caso a través de la televisión y decidió huir hacia Perú al sentir "miedo y confusión" tras ver su rostro en las noticias.
Su fuga terminó a fines de septiembre en la ciudad de Pucusana, donde fue detenido y posteriormente extraditado al país a comienzos de mayo de 2026. Valverde explicó que aceptó regresar para enfrentar el proceso judicial, alegando que las acusaciones en su contra y contra sus tíos carecen de fundamento y se basan en hallazgos accidentales de documentos.
Finalmente, el acusado utilizó el cierre de su declaración para enviar un mensaje a las familias de las jóvenes asesinadas, expresando que lamenta sus pérdidas pero insistiendo en su ajenidad a los hechos. La causa continúa bajo investigación para determinar las responsabilidades de los detenidos en el marco de un conflicto vinculado al narcotráfico.






