Este lunes comienza la Semana de Mayo con la celebración del Día de la Escarapela, uno de los símbolos patrios más importantes de la Argentina y que acompaña las principales fechas históricas vinculadas a la independencia y la identidad nacional.
La escarapela fue creada en 1812 a pedido de Manuel Belgrano durante el gobierno del Primer Triunvirato, con el objetivo de unificar los colores utilizados por el Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata y diferenciar a las tropas patriotas de sus enemigos.
El distintivo celeste y blanco fue aprobado oficialmente el 18 de febrero de ese año por el Triunvirato integrado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Chiclana. Según distintas versiones históricas, esos colores ya habían sido utilizados durante las invasiones inglesas y también por grupos criollos en los días previos a la Revolución de Mayo.
Recién en 1935 el Consejo Nacional de Educación estableció el 18 de mayo como el Día de la Escarapela, mientras que en 1951 la fecha fue incorporada oficialmente al calendario escolar argentino, consolidando así su valor dentro de las tradiciones patrias.
Además de utilizarse durante la Semana de Mayo, la escarapela también acompaña otras fechas emblemáticas como el Día de la Bandera y el Día de la Independencia, convirtiéndose en un símbolo de unidad, identidad y orgullo nacional para millones de argentinos.





