“No solo dolor de espalda”: Concientización y claves para detectar la espondiloartritis axial

El síntoma principal es un dolor en la parte baja de la espalda que suele presentarse con el reposo, especialmente durante la noche.
2 de mayo 2026, 16:00hs

La espondiloartritis axial (EspAax) es una enfermedad inflamatoria crónica y progresiva que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas. Esta afección, que conecta la base de la columna con la pelvis, genera dolor crónico y rigidez en la zona lumbar, caderas y glúteos, impactando severamente en la movilidad de quienes la padecen.

Bajo el lema “No solo dolor de espalda”, la Federación Internacional de la EspAax (ASIF) busca visibilizar este año que la patología va más allá de un simple malestar físico. Los pacientes no solo enfrentan dolor, sino también fatiga extrema y síntomas "invisibles" que dificultan las tareas cotidianas, desde jugar con hijos hasta cumplir con responsabilidades laborales.

Síntomas de alerta y factores de riesgo

A diferencia de un dolor de espalda común, el malestar de la EspAax tiene características inflamatorias específicas:

  • Duración: Dolor lumbar persistente por más de tres meses.

  • Patrón de reposo: El dolor empeora con el descanso (especialmente por la noche) y mejora notablemente con la actividad física.

  • Rigidez matutina: Sensación de dureza al levantarse que dura 30 minutos o más.

  • Inicio temprano: Suele manifestarse en adultos jóvenes, menores de 45 años.

Aunque históricamente se creyó que afectaba más a hombres, hoy se sabe que afecta por igual a ambos sexos. La genética juega un rol importante, destacándose el marcador HLA-B27, aunque su presencia solo indica una mayor probabilidad y no la certeza de desarrollar la enfermedad.

El desafío del diagnóstico y el impacto social

La Dra. Emilce Schneeberger destaca que el tiempo de diagnóstico se ha reducido de 7 a 3,5 años gracias a la concientización, pero el camino sigue siendo desafiante. Un retraso en la detección no solo permite el avance del daño en las articulaciones, sino que tiene consecuencias sistémicas, aumentando incluso el riesgo cardiovascular.

El impacto emocional es igualmente profundo: el 64% de los pacientes sufre depresión y el 75% enfrenta serias dificultades laborales. Al ser considerada una "discapacidad invisible", los pacientes suelen enfrentarse al estigma y la incomprensión de sus pares y empleadores.

Tratamiento: de los hábitos a la biotecnología

El manejo de la enfermedad es escalonado e integral. Comienza con hábitos saludables (ejercicio, dejar de fumar y control de peso) y el uso de antiinflamatorios no esteroides (AINEs). En casos donde los síntomas persisten, los medicamentos biológicos y sintéticos dirigidos han demostrado ser altamente efectivos para reducir la actividad de la enfermedad y detener el daño estructural.

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