"El límite es cuidado": la urgencia por desarmar la violencia en la era digital

El abogado y psicólogo Nicolás Papalía, especialista en derecho y violencia, analizó en Radio Facundo Quiroga el preocupante aumento de la agresividad en la sociedad actual y en las escuelas.
1 de mayo 2026, 8:00hs

Frente a casos de bullying y violencia escolar, el autor de La rebelión de los mandriles señaló que "hoy esa violencia adquiere ciertas características que tienen que ver con una cuestión de la época", donde incluso ciertos discursos violentos son celebrados o utilizados para aumentar la popularidad.

Para Papalía, el entorno digital ha transformado profundamente el modo en que los jóvenes se relacionan, generando una pérdida de habilidades sociales básicas. Al respecto, advirtió que "los chicos que crecen en el mundo virtual tienen menos herramientas para vincularse cara a cara, para administrar los conflictos", lo que provoca que, ante la falta de palabras, aparezca la violencia como un modo posible de vinculación con los demás.

La clave para revertir este proceso reside, según el entrevistado, en la "recuperación de la palabra", lo que implica dedicar tiempo a resolver las diferencias cotidianas sin recurrir a la agresión. Papalía subrayó que este ejercicio consiste en "aprender a desarmar los conflictos a través del diálogo", una práctica que debe iniciarse en el hogar y en las micro-relaciones como motor para una transformación social más profunda.

El especialista también se refirió a la importancia de establecer límites, diferenciándolos del castigo físico o la respuesta meramente punitivista. "Lo que hay que entender es la necesidad del límite, porque el límite en definitiva es cuidado", explicó, aclarando que no se trata de imponer autoridad de forma vacía, sino de sumar una explicación que construya un espacio seguro y de protección para los niños y adolescentes.

Finalmente, Papalía cuestionó términos peyorativos como "generación de cristal" y defendió la educación emocional, especialmente para romper con mandatos de masculinidad rígidos. "Yo prefiero chicos mucho más sensibles a chicos que no saben administrar sus emociones", concluyó, señalando que impedir que los varones demuestren sensibilidad o pidan ayuda se traduce, a largo plazo, en mayores tasas de trastornos psicopatológicos y suicidios.

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