La mayoría de los casos se concentran en el Gran Resistencia, incluyendo localidades como Fontana y Barranqueras, aunque la alarma se extendió a ciudades del interior como Sáenz Peña, Villa Ángela y Charata.
Las amenazas fueron descubiertas principalmente en baños, pupitres y pizarrones, con inscripciones que advertían sobre presuntos ataques armados en fechas específicas. En instituciones como la E.E.T. N° 33 de Barranqueras y la E.E.T. N° 21 de Resistencia, los mensajes generaron tal preocupación que los padres comenzaron a viralizar las advertencias en grupos de mensajería para alertar a otras familias.
Ante la gravedad de los hechos, el Ministerio de Seguridad y la Policía del Chaco activaron un fuerte operativo de prevención que incluye el refuerzo de patrullajes en los ingresos escolares. Las autoridades dispusieron la intervención de áreas clave como Antiterrorismo y Cibercrimen para rastrear el origen de los mensajes y determinar si existe una coordinación entre los autores.
Desde el Gobierno fueron tajantes al recordar que estas conductas están tipificadas como intimidación pública en el Código Penal Argentino. "No te confundas, no es una broma", enfatizaron las autoridades, confirmando que ya se iniciaron actuaciones legales y que, en un caso particular en Barranqueras, un alumno menor de edad confesó ser el autor de uno de los escritos.
Actualmente, las investigaciones apuntan a verificar si estos episodios responden a un desafío viral surgido en redes sociales como TikTok. Mientras tanto, el trabajo articulado entre las fuerzas de seguridad y el Ministerio de Educación busca garantizar la seguridad de alumnos y docentes para devolver la normalidad a las aulas en toda la provincia.





