Tras una serie de intensos bombardeos dirigidos a posiciones de la milicia chiíta, el mandatario fue enfático al asegurar que el conflicto sigue su curso sin interrupciones.
Durante sus declaraciones oficiales, Netanyahu fue tajante sobre el estado actual de las hostilidades: “no hay alto el fuego en el Líbano”. El líder israelí explicó que la estrategia de su gobierno no ha cambiado y que las acciones militares no se han visto condicionadas por presiones externas en este frente específico.
Respecto a la intensidad de la ofensiva, el primer ministro ratificó el compromiso de las fuerzas de defensa: “seguimos atacando a Hezbolá con fuerza y no nos detendremos”. Estas declaraciones ocurren en un contexto de máxima tensión, luego de que los ataques israelíes del miércoles dejaran un saldo preliminar de más de 200 personas fallecidas.
Pese al escenario bélico, Netanyahu instruyó a su gabinete para iniciar negociaciones directas con el Gobierno libanés la próxima semana bajo el patrocinio de Estados Unidos. El mandatario afirmó que el objetivo principal de estos encuentros será establecer un acuerdo de paz sostenible y lograr el desarme de Hezbolá.
Las conversaciones contarán con la representación de los embajadores de ambos países en Washington, buscando avanzar en la desmilitarización de Beirut. No obstante, Israel dejó en claro que mantendrá su postura ofensiva mientras no se concrete un desarme efectivo que elimine la amenaza en su frontera norte.





