El Gobierno nacional avanza en la elaboración de un nuevo Código Penal con el objetivo de actualizar la legislación vigente y adaptarla a las nuevas modalidades del delito, con especial énfasis en el endurecimiento de penas y una mayor centralidad de las víctimas dentro del sistema judicial.
La iniciativa fue confirmada por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, tras una reunión de trabajo con el presidente Javier Milei en la Quinta de Olivos, donde se definieron los principales lineamientos de una reforma que se proyecta como integral.
Según explicó el funcionario, mientras se redacta el nuevo texto, el Ejecutivo impulsará en paralelo una serie de modificaciones parciales en el Congreso, orientadas a unificar criterios en las penas y a incorporar nuevas figuras delictivas que hoy no están contempladas o requieren actualización.
Entre los ejes principales se destacan delitos vinculados a estafas piramidales, hechos cometidos por “viudas negras”, salideras bancarias, entraderas, ataques de motochorros y picadas ilegales, además de situaciones relacionadas con la presencia de armas en cárceles y el daño hacia animales.
También se buscará avanzar sobre problemáticas específicas como el incumplimiento de deberes alimentarios, la actividad de los llamados “trapitos” y delitos graves como el grooming y el abuso sexual infantil, en un intento por reforzar la respuesta penal ante conductas que generan alta preocupación social.
Desde el oficialismo remarcaron que uno de los cambios centrales será otorgar mayor protagonismo a las víctimas dentro del proceso penal, en línea con una política criminal que apunta a endurecer sanciones y responder a las demandas actuales en materia de seguridad.





