El informe describe una secuencia de acciones planificadas destinadas no solo a la sustracción y ocultamiento del niño, sino también a ejecutar maniobras para desviar activamente la investigación desde el primer momento.
Según el expediente, el niño fue apartado de la custodia de su padre durante una sobremesa en la casa de su abuela en el paraje Algarrobal. Un grupo de adultos lo llevó, junto a otros menores, hacia un naranjal con la excusa de buscar frutas; la última imagen del pequeño fue registrada a las 13:52 mientras se dirigía a esa zona de monte alejada.
Los investigadores identifican como responsables del traslado a Antonio Benítez, Daniel Ramírez, Mónica Millapi y Laudelina Peña. Se sospecha que Loan fue retirado del lugar en una camioneta Ford Ranger perteneciente a María Victoria Caillava y Carlos Pérez, vehículo donde se detectaron rastros odoríferos del niño durante las pericias.
La fiscalía sostiene que la aparición posterior de un botín en un lodazal no fue accidental, sino una maniobra deliberada para simular una desaparición accidental. Además, el análisis de comunicaciones reveló un flujo inusual de llamadas y mensajes entre los imputados durante el lapso crítico en que se perdió el rastro del menor.
Por último, el informe señala al comisario Walter Maciel como partícipe necesario por coordinar movimientos que contribuyeron a ocultar lo sucedido. La causa, que prevé penas de entre 5 y 15 años de prisión, se encamina ahora hacia un juicio oral cuya fecha definitiva aún debe ser establecida tras los reclamos de la fiscalía y las querellas.





