Detrás de esta aparente estabilidad numérica, los especialistas advierten sobre un cambio drástico en la composición del trabajo registrado en todo el país.
El dato más crítico es la caída del 1% interanual en el empleo asalariado, lo que se traduce en la pérdida neta de 106.200 puestos de trabajo tradicionales. Esta reducción fue compensada casi en su totalidad por el crecimiento del trabajo independiente, principalmente bajo el régimen de monotributo, que sumó 104.800 nuevos inscriptos en el mismo periodo.
El sector privado fue el principal afectado por esta tendencia, registrando una contracción del 1,4% que equivale a 88.800 empleos menos en un solo año. Al mismo tiempo, el sector público también redujo su estructura en 18.700 puestos, mientras que el trabajo en casas particulares fue el único rubro asalariado que no mostró variaciones significativas.
Esta dinámica de destrucción de empleo formal privado comenzó en septiembre de 2023 y se profundizó durante 2025 debido al ajuste económico y la caída de la actividad. Los sectores más intensivos en mano de obra, como la industria, que perdió casi 40.000 puestos, y el comercio, con más de 22.000 bajas, lideraron los retrocesos más significativos.
En el acumulado de los últimos dos años, se estima que se han perdido aproximadamente 150.000 empleos privados registrados en Argentina. Este proceso refleja una transformación estructural hacia formas de trabajo más precarias y con menos derechos, marcando un escenario de incertidumbre para el futuro del empleo formal.





