El mandatario estuvo acompañado por una comitiva integrada por Karina Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el canciller Pablo Quirno, en un auditorio que desbordó de estudiantes.
La justificación de Milei para esta declaración se basa en los atentados terroristas sufridos en territorio argentino: "Nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Por lo tanto, digamos, son nuestros enemigos". Además, el jefe de Estado resaltó que esta posición se complementa con su alianza estratégica con Estados Unidos e Israel.
En un discurso de fuerte carga ideológica, Milei reafirmó su posicionamiento personal al declarar: “Yo me siento orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”. Asimismo, defendió la agenda internacional de Donald Trump, asegurando que el liderazgo del republicano es clave para cortar el financiamiento de países que expanden el terrorismo.
Más allá del conflicto en Medio Oriente, el presidente expuso su visión económica y moral, reiterando que "los impuestos son un robo" y rescatando los valores de Occidente. Milei destacó que es posible realizar un ajuste del gasto público del 30% en un mes y mantener el apoyo popular, calificando tales logros como "milagros" que ocurren cuando se obra de manera justa.
El encuentro finalizó tras dos horas de exposición con el tradicional grito de "¡Viva la libertad, carajo!" ante una audiencia que lo ovacionó de pie. El rector de la universidad, el rabino Ari Berman, celebró la presencia del mandatario argentino, a quien describió como una "voz distintiva en la política económica contemporánea" a escala global.





