En Juiz de Fora, la ciudad más afectada, la alcaldesa Margarida Salomão declaró el estado de calamidad tras confirmarse el fallecimiento de 22 personas en el municipio. La región ya acumula 584 milímetros de agua en lo que va del mes, una cifra que duplica el promedio histórico y dejó barrios enteros completamente aislados y sin servicios básicos.
La localidad de Ubá también sufrió consecuencias críticas tras el desborde de su río homónimo, donde se registraron siete fallecidos luego de que cayeran 170 milímetros de lluvia en solo tres horas. Actualmente, más de 400 personas fueron evacuadas de sus hogares, mientras los bomberos y la Defensa Civil trabajan intensamente entre escombros para localizar a los desaparecidos.
Ante la magnitud del desastre, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ordenó la "alerta máxima" para la Defensa Civil Nacional y el envío de refuerzos inmediatos a la zona afectada. Por su parte, el gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, decretó tres días de luto oficial en solidaridad con las víctimas de esta catástrofe climática.
El Instituto Nacional de Meteorología mantiene una "alerta naranja" por riesgo de nuevos aludes en 14 estados, lo que mantiene en vilo a gran parte del país. Mientras tanto, las clases permanecen suspendidas en las zonas de desastre y los voluntarios locales describen escenas de angustia total de familias que buscan desesperadamente a sus seres queridos bajo el lodo.







