Luciano Castro se habría internado voluntariamente en una clínica de rehabilitación en Capital Federal tras semanas de fuerte exposición mediática y la ruptura con Griselda Siciliani, según informaron en LAM (América TV). La decisión del actor estaría vinculada a la necesidad de recibir ayuda profesional y atravesar de manera controlada el impacto emocional que generaron los escándalos recientes.
El disparador de la decisión fue la filtración de audios y la polémica que derivó en la finalización de su noviazgo con la protagonista de "Envidiosa", situaciones que, según su entorno, lo afectaron profundamente y lo llevaron a sentir que había perdido a “la mujer de su vida”. Pepe Ochoa, del ciclo conducido por Denise Dumas, precisó que Castro buscó internarse para poder “empezar a estar mejor” y recibir herramientas terapéuticas que lo ayuden a ordenar su momento personal.
Desde la clínica, el actor accedería a tratamientos grupales y apoyo profesional, mientras mantiene contacto con sus hijos, según explicó el periodista. La internación no estaría relacionada con adicciones ni con problemas graves de salud mental, sino con el impacto emocional de la exposición mediática y la ruptura sentimental, que le generaron angustia y malestar significativo.
El entorno de Castro destacó que el actor atraviesa un momento delicado, con sentimientos de pérdida y frustración: “Siente que todo lo que construye, lo destruye”, señalaron, y remarcaron la importancia del acompañamiento familiar, con su exesposa Sabrina Rojas apoyándolo mediante videollamadas y cuidando la privacidad frente a los medios.
La internación de Castro recuerda otros casos mediáticos recientes en Argentina, como el de Roberto García Moritán tras su separación de Pampita, y refleja la creciente atención que genera la presión pública sobre figuras del espectáculo, al punto de impactar en su salud emocional y la necesidad de asistencia profesional.




