En una charla profunda y distendida, Alberto Medina Méndez abordó los dos grandes ejes que hoy marcan la agenda parlamentaria: la reforma laboral y la baja en la edad de imputabilidad. Sobre este último punto, el analista señaló que existe un consenso social creciente debido al agotamiento frente a la inseguridad, aunque advirtió sobre la manipulación de menores por parte de adultos. "Muchos delincuentes aprovechan esa zona gris de la ley para enviar a niños a cometer delitos sabiendo que no tienen la misma punibilidad", explicó, subrayando la necesidad de romper con la doctrina que victimiza al victimario y deja de lado a quien sufrió el delito.
Respecto a la reforma laboral, Medina Méndez fue contundente al calificar el sistema actual como "absolutamente antiguo" y alejado de la realidad tecnológica y social del siglo XXI. El analista desestimó los temores de pérdida de derechos, señalando el cinismo de quienes defienden un esquema que hoy deja fuera al 50% de los trabajadores que se encuentran en la informalidad. "A ese trabajador en negro no le están sacando nada porque no tiene nada; no tiene aguinaldo, ni vacaciones, ni obra social", afirmó, enfatizando que el norte argentino es la región que más sufre esta exclusión.
La conversación también giró en torno a la resistencia de los sectores que gozan de privilegios. Según Medina Méndez, la agresividad y las protestas que se ven en las calles responden al miedo de perder "cotos de caza" protegidos por normas obsoletas. Puso como ejemplo a la industria textil y a ciertos sindicatos monopólicos donde el trabajador no puede elegir su afiliación. Sin embargo, se mostró optimista respecto a las nuevas generaciones: "Los jóvenes están mucho más dispuestos a la dinámica del cambio porque su vida es, de por sí, un cambio constante".
Sobre la situación específica de la provincia del Chaco, el analista se refirió al conflicto en el Ministerio de Producción y a la crisis del INSEP. Criticó la distorsión que generan los incentivos basados en multas para empleados públicos y advirtió que la crisis de las obras sociales es un fenómeno estructural y mundial. La combinación de una población cada vez más longeva y una base de aportantes jóvenes en descenso pone en jaque la sostenibilidad del sistema. "La esperanza de vida subió 13 años en Argentina, pero seguimos con regímenes jubilatorios de hace medio siglo", alertó.
Finalmente, Medina Méndez analizó el panorama político de cara a las elecciones de medio término. Explicó que este "año par" es el momento estratégico para que tanto el Gobierno Nacional como el Provincial ejecuten las reformas necesarias, ya que la distancia con los comicios permite pagar los costos políticos de las medidas más incómodas. Para el analista, el éxito de estas gestiones dependerá de la capacidad de modernizar las estructuras sin ceder ante las presiones de los sectores que buscan mantener el statu quo a expensas de la eficiencia del Estado.





