Este 10 de febrero se celebra el Día Mundial de las Legumbres, una efeméride reconocida oficialmente en diciembre de 2018 y que se celebró por primera vez en 2019, con el objetivo de destacar la relevancia de estos cultivos para la alimentación y la agricultura global.
La ONU y la FAO, su organismo especializado en alimentación y agricultura, vienen promoviendo la importancia de las legumbres desde 2016, año en que se declaró el Año Internacional de las Legumbres, impulsando su consumo y producción en todo el mundo.
Las legumbres incluyen granos secos como arvejas, frijoles, garbanzos y otros, mientras que se excluyen los cultivos que se cosechan verdes, como los guisantes o judías verdes, que se consideran hortalizas, y representan una fuente accesible de proteínas vegetales y fibra.
Entre sus beneficios, se destaca su alto valor nutritivo, ya que son bajos en grasa, ricos en proteínas y fibras, lo que ayuda a reducir colesterol, controlar el azúcar en sangre y prevenir enfermedades no transmisibles como diabetes, problemas cardiovasculares y obesidad.
Además, las legumbres promueven la seguridad alimentaria al generar cosechas abundantes que pueden consumirse o comercializarse, recuperan la fertilidad del suelo mediante la fijación de nitrógeno y contribuyen a mitigar el cambio climático al reducir la necesidad de fertilizantes químicos que emiten gases de efecto invernadero.





