A pocos días de la publicación del índice de precios al consumidor, analistas económicos estiman que la inflación de enero se ubicará entre el 2,4 y el 2,6 por ciento, cifra que será informada por el Indec con el esquema de medición vigente tras la postergación del nuevo índice.
Especialistas señalaron que la continuidad del método actual no generaría una distorsión significativa en los resultados, y recordaron que durante 2025 la inflación anual fue del 31,5 por ciento con este sistema, mientras que con la metodología prevista el registro habría sido apenas superior.
El cambio que estaba en análisis buscaba otorgar mayor peso a los servicios dentro de la canasta de consumo, lo que hubiera amplificado el impacto de subas en tarifas como agua, gas y electricidad sobre el índice general en el mediano plazo.
De cara a los próximos meses, los analistas advierten sobre nuevas presiones inflacionarias, en especial en el rubro alimentos, con aumentos previstos en el precio de la carne de entre el 10 y el 15 por ciento y subas en verduras que podrían incidir de manera directa en el nivel general de precios.
En paralelo, continúa la discusión sobre la medición de la inflación en la Argentina, ya que el país utiliza una encuesta de gastos de los hogares de 2004, la más desactualizada de la región, lo que dificulta la comparación con economías vecinas donde los índices se basan en estructuras de consumo mucho más recientes.





