Nicolás Maduro compareció por primera vez ante un tribunal federal en Manhattan, donde se declaró “no culpable” de los cargos de narcoterrorismo y tráfico de cocaína. Vestido con uniforme de presidiario naranja y beige, el depuesto mandatario rechazó las acusaciones asegurando ser un “hombre decente” y definiéndose a sí mismo como un “prisionero de guerra” capturado en un secuestro durante el operativo en Caracas.
La causa judicial no solo afecta a Maduro, sino que se extiende a su círculo más íntimo: su esposa, Cilia Flores, también compareció y se declaró no culpable ante la justicia estadounidense. La nueva acta de inculpación sumó además a su hijo, “Nicolasito” Maduro Guerra, y al dirigente Diosdado Cabello. Mientras tanto, comenzaron a surgir cifras trágicas del asalto inicial en Venezuela, incluyendo la muerte de 32 militares cubanos conocidos como “Avispas negras” que formaban parte del anillo de seguridad del líder chavista.
En Venezuela, la transición política comenzó formalmente con la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina ante el Parlamento. Aunque Rodríguez juró con "dolor" por el destino de Maduro, ya ha iniciado una “agenda de cooperación” con funcionarios estadounidenses para evaluar el levantamiento de sanciones. Sin embargo, el control estratégico del proceso reside en Washington, bajo una “troika” de línea dura integrada por Marco Rubio, Pete Hegseth y Stephen Miller.
El presidente Donald Trump lanzó una advertencia directa a Rodríguez, señalando que pagará un “precio muy alto” si no facilita el acceso total a las reservas petroleras del país. Trump descartó la realización de elecciones en el corto plazo, afirmando que primero es necesario “arreglar el país” antes de que la gente pueda votar. Según su visión, empresas estadounidenses podrían reconstruir la infraestructura petrolera en menos de 18 meses, lo que beneficiaría al mercado global con precios de crudo más bajos.
A pesar del nuevo esquema de poder, la tensión en Caracas persiste con registros de disparos y el avistamiento de drones no autorizados en las inmediaciones del Palacio de Miraflores. Organizaciones médicas reportan un saldo de hasta 70 muertos y 90 heridos como consecuencia de los enfrentamientos derivados de la intervención. Aunque Estados Unidos descarta una ocupación terrestre prolongada, la vigilancia sobre la administración interina de Rodríguez será estricta para asegurar los intereses energéticos de Washington.





