Estas maestras artesanas no solo transforman la naturaleza en arte de manera sustentable, sino que también son guardianas de una cultura milenaria que identifica a la provincia del Chaco.
Desde Miraflores, en la puerta de El Impenetrable, la maestra artesana Qom, Marisa Rojas, encarna la resistencia y la sabiduría de un pueblo milenario. Junto a otras mujeres, no solo transforman la naturaleza en arte de manera sustentable, sino que también son "guardianas de una cultura milenaria que identifica a nuestra provincia". En cada pieza, llevan consigo "la memoria de su pueblo, la fuerza de su historia, su resistencia", eligiendo permanecer para honrar sus tradiciones.
Marisa Rojas pertenece a la Asociación N’tetaxanaxaqui, un grupo que comenzó a organizarse alrededor de 2006 y obtuvo su personería jurídica en 2015. El nombre original fue elegido para incluir diversas formas de tejido, pero con el tiempo, Marisa descubrió su traducción más literal. Según relata, "N’tetaxanaxaqui es, la traducción sería, salón de ventas", aunque el estatuto ya está establecido como "N’tetaxanaxaqui Tejidos". Actualmente, la asociación cuenta con 35 mujeres y comenzó a integrar también a hombres.
La materia prima principal de estas artesanas es la hoja de palma, la cual recolectan directamente del monte cercano a su localidad de Miraflores. Con esta hoja, elaboran una amplia gama de artesanías, aplicando técnicas ancestrales de tejido. Marisa explica que tienen "variedad de artesanías, tenemos alfombras, cestos, canastos, materos, todo con diferentes técnicas", como el tejido abierto, mixto o cuadrado. Estas técnicas, transmitidas de generación en generación, confieren un valor único a cada pieza.
Un gran logro para Marisa y la asociación es el creciente entusiasmo de los jóvenes por aprender y participar. La maestra artesana comparte con alegría que "la familia de nuestra asociación cada vez están más entusiasmadas, la juventud", lo que consideran un gran avance para asegurar que "no se pierda nuestra cultura, el trabajo ancestral". Además de la artesanía, la asociación incorpora actividades como TIC y huerta. El sueño de Marisa es claro y profundo: "el deseo es que nunca se deje de lado a nuestra cultura".







