Rolando Rodríguez, presidente de Astronor, explicó que “estrictamente hablando, la Luna de Ciervo es una luna llena común y silvestre, como la que siempre hubo”. En diálogo con Radio Facundo Quiroga, señaló que “le dan la connotación y el nombre para hacer un poco de ruido nada más, porque en sí es una luna llena más de las que tenemos”, y que “la única especial es la luna azul, que sería la segunda luna llena en el mismo mes”.
Rodríguez detalló que estos nombres, como Luna de Ciervo, tienen origen en culturas del hemisferio norte: “Algunos nativos americanos le dan ese nombre porque en esta época ven que al ciervo macho le crecen los cuernos”. Y aclaró: “Son nombres que muchas veces también derivan del mundo astrológico, donde te dicen que te va a pasar esto o aquello, pero eso es otro rubro que no tocamos”.
Sobre la aureola amarillenta que se vio en noches recientes, indicó que se debe a las condiciones atmosféricas: “No hay humo ni viento polvoriento; lo que queda es la humedad, el rocío de la noche, que puede estar dando esa aureola”. Y agregó: “Observar la luna es viajar. No hace falta ponerle nombres porque la luna es interesante de por sí”.
Respecto a la llamada Luna Roja, aclaró que “generalmente ocurre en verano, cuando hay viento norte que deja mucho polvo en la atmósfera y la luna toma esa tonalidad”. Y explicó que “la verdadera luna roja, o luna de sangre, es cuando hay un eclipse lunar”.
Finalmente, al hablar sobre el color real de la luna, Rodríguez explicó que “no tiene atmósfera, por eso lo que vemos son distintas tonalidades según la composición de la superficie”. Describió que “las zonas más oscuras son los mares, producto de erupciones por impactos meteoríticos, y las más claras son zonas con cráteres”. También mencionó el cráter Aristarco, “uno de los más recientes, con una tonalidad plateada muy notoria”.





