Cerró La Espiga de Oro y crece la crisis de los panaderos: “La competencia desleal nos está destruyendo”

Remarcan que la situación se da en el marco de la baja constante en las ventas y una competencia desleal que vende por debajo de los costos reales.
26 de mayo 2025, 10:03hs

El cierre de La Espiga de Oro, una panadería con más de 90 años de historia en Resistencia, puso en evidencia la grave crisis que atraviesa el sector panadero en toda la provincia. En diálogo con Radio Facundo Quiroga, Alejandro López, presidente de Industriales Panaderos del Chaco, aseguró que el panorama es cada vez más preocupante. “Estamos muy choqueados con esta noticia. Venía trabajando a pérdida y las deudas se acrecentaban cada vez más”, explicó.

López señaló que la propietaria cumplía con todas las obligaciones legales, pero no logró sostener el negocio frente a una baja constante en las ventas y una competencia desleal que vende por debajo de los costos reales. “Nos están superando con precios muy por debajo de los costos. La gente elige precio y no calidad”, lamentó, y agregó: “Hay panaderías que trabajan en negro, sin empleados registrados ni controles, y eso nos perjudica a quienes hacemos las cosas bien”.

La situación, según describió, no se limita a la capital chaqueña. “Esto no es solo de Resistencia, es en toda la provincia. Nos agota”, afirmó. Indicó que producir un kilo de pan cuesta alrededor de $2 mil, mientras que hay locales informales que lo ofrecen a 1000. “Un kilo de harina vale 600 pesos. A eso sumale levadura, sal, aditivos, combustible y mano de obra. ¿Cómo hacen para vender a ese precio?”, se preguntó.

En ese contexto, el dirigente reclamó más controles y presencia estatal. “Nosotros no tenemos poder de policía. Las autoridades deberían actuar”, sostuvo. Sobre el destino de los empleados de La Espiga de Oro, indicó que todavía no se reunió con la dueña y no tiene información certera sobre el proceso de indemnización.

Pese a este escenario, López destacó que el sector aún sostiene algunos contratos estatales, como el abastecimiento a escuelas mediante licitaciones, aunque advirtió que eso no alcanza. “Esto nos importa a todos. Si no se frena la competencia desleal, muchas panaderías más van a seguir cerrando”, concluyó.

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