La transformación de la capital chaqueña mediante el compromiso vecinal alcanzó un hito histórico con la celebración de más de dos décadas de labor comunitaria ininterrumpida. En diálogo con Radio Facundo Quiroga, el arquitecto Carlos Alabe repasó los logros de la Fundación Ciudad Limpia al cumplirse 22 años desde su conformación oficial.
Los orígenes de la organización se remontan a una convocatoria de 2004 para erradicar la cartelería política y mejorar el entorno urbano, iniciativa que Alabe define como el despertar del compromiso civil. Sobre la evolución de la participación ciudadana y la respuesta inicial, el arquitecto explicó: "El cómodo sillón del habitante lo cambiamos por el mameluco del ciudadano que se compromete a participar y adueñarse de su ciudad para cuidarla". Respecto a la selección natural de voluntarios, el titular describió su regla práctica: "La ley 5024 es la que pasa. Son 50 entusiastas con ganas de actuar, pero cuando decís el día de empezar quedan 20 y cuando preguntas quién trae la pala quedan cuatro locos".
Con el paso del tiempo, la fundación trascendió las tareas de limpieza para ejecutar obras de infraestructura sanitaria y social de gran escala financiadas íntegramente por la comunidad chaqueña. Sobre la magnitud del crecimiento institucional, Alabe detalló: "Parecía algo fantástico, pero en 22 años construimos más de 10 mil metros cuadrados de obra con edificios de importante superficie gracias a la respuesta de la gente". Para explicar la permanencia del proyecto, el referente atribuyó el éxito a la disciplina de los sectores más postergados: "Nos salvó la constancia y la perseverancia. La constancia nos la dieron los chicos de la calle que se comprometieron con la campaña y la perseverancia de tener el objetivo de ayudar".
A pesar de atravesar un proceso personal de recuperación médica, la actividad de la organización no se detiene y mantiene operativos de asistencia inmediata para zonas afectadas por contingencias climáticas. El arquitecto informó sobre la misión solidaria que encabeza esta semana: "Esta tarde empezamos a cargar la camioneta para llevar cosas a La Madrid, en Tucumán, porque el estar atento a qué necesita el otro nos mantiene vivos". En relación a su determinación ante su salud, el dirigente fue enfático: "La recuperación es muy lenta, pero ya tengo ganas de salir y moriré en la batalla, porque quedarse quieto es un crimen".
Finalmente, el arquitecto reflexionó sobre el concepto de la "locura" asociado a quienes impulsan cambios sociales profundos, recordando el respaldo que recibió en los inicios de su proyecto más ambicioso. Carlos Alabe evocó el encuentro con el fundador del Hospital Garrahan: "El doctor Matera me dijo que estaba suficientemente loco para llevar un proyecto adelante, y sí estoy loco para creer en la solidaridad y en la energía de la gente".





